La soledad de las personas de bien en Vic
Hace meses que comenzó la polémica sobre el empadronamiento de los inmigrantes en Vic y desde entonces, han sido muchas las voces contrarias a la política municipal sobre este asunto. La mayoría de las entidades sociales de Vic se han manifestado, de manera mas o menos contundente contra la nueva normativa, aunque también es cierto que ha existido cierta tibieza como lo demuestra que no haya habido ni una sola actividad en la calle de denuncia a las posiciones de CIU, PSC y ERC, promotoras de la discordia ciudadana.
Ultimamente, hablando con unos y con otros, he ido descubriendo multitud de soledades, islas en el desierto social de la ciudad de Vic que desde el inicio de la polémica, no han dejado de intentar ir mas allá de un simple comunicado, encontrándose en la mas absoluta de las soledades. Estos intentos no han venido exentos de insultos, descréditos y amenazas provenientes de diferentes direcciones aunque las mas significativas tal vez sean las que han venido del entorno de PxC, y seguramente las mas serías por los antecedentes de sus miembros.
No seria relevante todo esto sino fuera por el giro de tuerca que el gobierno local ha dado con la medida de delatar a los sin papeles de la ciudad a la Delegación del Gobierno, sabiéndose impune y poderoso en una ciudad en la que ha tenido la capacidad de amordazar a la disidencia social, de aislar a las voces mas críticas y de haber sido capaz de marcar la idea - referente electoral para las próximas elecciones de noviembre en diferentes partidos; CIU y PP …. todo un éxito para CIU y que sin duda hará pasar factura a PSC y ERC por haber apoyado el atravesar las lineas rojas de la convivencia en Vic.
Llevo días consultando la hemeroteca del diario La Vanguardia, que por fortuna tiene digitalizados todos sus diarios desde el siglo XIX y permite a los curiosos investigar. Dando rienda suelta a este maravilloso archivo, he ido rebuscando cuales fueron los diferentes posicionamientos de los políticos e intelectuales de la época previa a la II Gran Guerra Mundial y es curioso como solo pocas personas lucidas, y aisladas, denunciaban el incremento del racismo y la xenofobia ante un paisaje político de complicidad con el llamado “eje”. Un “eje” que pretendía acabar con el enemigo comunista y que a cualquiera que levantase la voz le incluía en el mismo saco.
Es alarmante ver las similitudes de aquella época y esta… y no lo digo yo, se puede contrastar en cualquier hemeroteca digitalizada vía internet.
Hoy en día, una vez derrotado el eje soviético, el enemigo es el Islam, o los rumanos, o los gitanos, en definitiva, los diferentes y según los intereses de quiénes señalen… lo que es evidente es que hace falta un enemigo para ganar votos.
Como en la época de finales de los años 30 y principios de los 40, hoy en día somos muchas las voces que alertamos del auge de la xenofobia y del peligro que supone que partidos tradicionales se hayan contaminado de estas ideas; CIU, ERC, PSC, PxC y PP han usado este argumento y hacen campaña en Vic con él, y en otras ciudades de Catalunya, viven a costa del desprestigio de los otros, no hay ideas sobre las que debatir ni razonamientos estratégicos para la mejora de la calidad de vida de las personas; hay un enemigo, los inmigrantes, que hay que erradicar, controlar, regular, perseguir … todo vale para dar una falsa sensación de seguridad.
Como en aquella época, somos islas que con el paso del tiempo nos vamos acercando, organizandonos, poco a poco, y de momento, con la libertad de expresarnos libremente y con la posibilidad de poner la dignidad por encima de los beneficios que el silencio tal vez, y digo que solo tal vez, nos pudiese proporcionar. Somos islas dispuestas a hacernos oír en nuestras denuncias de aquello que consideramos inmoral, indigno y mediocre; el discurso del miedo ante la falta de imaginación e ideas que pudieran posibilitar unas políticas inclusivas.
Sant Jordi nos ha servido a algunos para conocernos, para poner en común, para hablar de lo posible entre nosotros, las islas disidentes que hemos demostrado una autoridad moral que desborda a los mediocres sindicatos de la comarca, a las ONG´s que con su silencio acatan, a los partidos que con su seguidismo demuestran una falta de principios, de valores y de dignidad política y sobre todo, para hablar y concretar lo posible en el marco social actual de la ciudad de Vic. Y es que si, es cierto, un 24% de inmigrantes en una ciudad de poco mas de 45 mil personas, son muchos inmigrantes, pero ¿necesariamente es malo?. La inmigración en Vic no es de ahora, de este ultimo año. El cumulo de recién llegados, entre los que me encuentro, es fruto de un proceso de años y de una bonanza económica que se ha aprovechado de todos estos “parias” en busca de una vida mejor. Llegados a este punto, ¿que alternativas hay? Sobre esto hablamos en Sant Jordi. Según mi opinión, asimilar y asumir la realidad social que nos encontramos es la única garantía de convivencia. Somos los que somos, y juntos tenemos que salir hacia adelante bajo un principio de solidaridad. Es tan sencillo como eso, lo contrario es hacer un listado y comenzar a llenar autobuses de personas ruidosas, de personas con un olor de piel diferente, de personas que cubren su cabeza pero no llevan un crucifijo en su pecho, de personas que hablan idiomas diferentes al nuestro, etc. Y es que a veces, hay una estrecha linea roja entre el nacionalismo y el fascismo y pareciera que, en Vic, esa linea roja se ha cruzado.
Mientras la polémica sigue en Vic, algunas personas de bien, seguimos clamando al cielo que nos envié políticos a la altura de la nueva realidad social, que sepan gestionarla sin hacer daño a nadie y sobre todo, que la nueva clase política tenga la sensibilidad y la valentía de que cada vez que una persona de bien hablé, sepa y quiera escucharla.
El “despotismo ilustrado” que el regidor de ERC Joan Lopez achacaba a CIU, y que lejos de explicarlo se desdijo posteriormente en un acto de cobardia política, pareciera que se hubiera contagiado a lo largo y ancho del pleno municipal.
Y es que ni en Vic ni en ningn lugar, sobra nadie…
Manuel Tapial,
Vic, 25 de abril 2010.
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